
Tanya Ahumada, docente de Educación Física (EFI), encontró en el Diplomado en Divulgación de la Astronomía del Instituto de Física una oportunidad para ampliar sus conocimientos y llevar la ciencia a nuevos espacios educativos.
Tanya Ahumada decidió asumir el desafío de cursar el Diplomado en Divulgación de la Astronomía impartido por el IFIS PUCV. Profesora de Educación Física y encargada del área de Vinculación con el Medio de su unidad académica, reconoce que antes de inscribirse sintió incertidumbre por ingresar a un programa donde gran parte de sus compañeros provenían del área científica.
Sin embargo, esa sensación desapareció rápidamente al descubrir que el diplomado estaba pensado para personas con distintos niveles de conocimiento. “Mi área es completamente distinta a la física, entonces inscribirme o no era una decisión que rondaba mucho en mi cabeza. Pero el diplomado está muy bien diseñado, porque cada módulo parte desde lo más básico y avanza gradualmente hacia contenidos más complejos. Nunca me sentí fuera de lugar”, comenta.
Motivaciones
La motivación para participar surgió a partir de su interés por la divulgación científica, un ámbito que ya formaba parte de su trabajo junto al Programa Explora y que, con el paso de las clases, descubrió que también podía integrarse a las asignaturas que imparte en la universidad. En particular, explica que en el curso Actividades Motrices en Contacto con la Naturaleza realiza campamentos con sus estudiantes, instancia donde ahora podrá incorporar herramientas de orientación astronómica e interpretación del cielo nocturno.
“En los campamentos tenemos noches oscuras y ahí podemos enseñar cómo ubicarse en el cielo, identificar constelaciones, encontrar el norte y el sur. Ahora cuento con herramientas para incorporar esos contenidos de una forma mucho más significativa”, señala.
Aportes del diplomado
Entre los contenidos más significativos del diplomado, Tanya destaca el aprendizaje sobre cuerpos celestes, el funcionamiento de los telescopios y el conocimiento de los observatorios instalados en el norte de Chile. Sin embargo, uno de los módulos que más la marcó fue el dedicado a la cosmovisión mapuche y su forma de comprender el universo.
“Me llamó mucho la atención conocer cómo el pueblo mapuche interpreta el cosmos. Aprendimos, por ejemplo, cómo utilizan el cultrún para representar la Tierra y el cielo, o cómo identifican la Cruz del Sur como la pata de un ñandú. Son conocimientos que quiero compartir con mis estudiantes porque forman parte de nuestro patrimonio cultural”, explica.
Su interés por la astronomía comenzó varios años antes, cuando siendo estudiante de Educación Física debió improvisar una clase sobre el cielo nocturno durante un campamento. Esa experiencia despertó una curiosidad que fue creciendo con el tiempo y que hoy se consolida gracias a este diplomado.
Versiones futuras del curso
Finalmente, Tanya invita a otras personas a participar en el diplomado, especialmente a quienes creen que su formación académica podría ser una barrera para aprender astronomía. “Yo llegué con miedo porque pensaba que no estaría al nivel. Pero el diplomado demuestra que cualquier persona puede aprender paso a paso. Es un programa muy bien estructurado, con excelentes docentes, que entrega las herramientas necesarias para alcanzar los objetivos de manera cercana y amena”, concluye.



